Drogas, imaginario social y titulares de prensa

“El imaginario educa la mirada, una mirada que no mira nunca directamente las cosas: las mira a través de las configuraciones imaginarias en las que el ojo se alimenta”. Metáforas que nos piensan. Emmánuel Lizcano.

Drogas. Alcohol. Botellas de cerveza.
La imagen es de la galería de Multimaníaco en Flickr.

Siempre que se presenta una encuesta sobre consumos de drogas, se publican datos para todos los gustos. ¿Qué quedará finalmente en la mente de quien se acerca a tales noticias? Dependiendo de cuál sea su medio de información de preferencia, la realidad presentada puede variar ampliamente. El proceso suele ser, más o menos, así:

  • La institución correspondiente presenta públicamente los datos de una encuesta sobre consumo de drogas.
  • A partir del informe, la institución prepara un dossier con los datos  más relevantes, que  entrega a los medios de comunicación.
  • Los medios, en su necesidad de recortar la realidad en sentencias de fácil consumo, reducen el dossier, que ya era de por sí un resumen del informe, a un titular, dos o tres ladillos y algún sumario resaltando la información sobre las drogas que más llama su atención (de acuerdo con su línea editorial).
  • Una pléyade de contertulios, expertos en todo, dan vueltas a los datos hasta hacerlos, con frecuencia, irreconocibles. Mezclan datos de consumo de drogas, percepciones, opinión…
  • Este magma es el que acaba llegando al ciudadano medio que, escasamente preocupado por estos asuntos, digiere como puede  tamaña ensalada. No está muy claro que lo que al final absorbe tenga mucho que ver con la realidad de las drogas.

Algo de esto ha ocurrido la semana pasada con la presentación por el Plan Nacional sobre Drogas de la encuesta ESTUDES 2012-2013 (Encuesta estatal sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias), realizada a estudiantes de 14 a 18 años). Algunos titulares, al presentar un dato aislado como lo más representativo del estudio, distorsionan la realidad hasta hacerla inverosímil. Otros, redactan sus titulares con un tono moralizante que poco tiene que ver con la práctica adolescente real. ¿La radiografía que así se presenta tiene algo que ver con la realidad? Es una sopa de titulares, a caballo entre la realidad y la fabulación.

Las drogas en la prensa

Veamos algunos de los titulares a los que ha dado lugar la presentación del estudio mencionado. Como veremos, hay de todo… y lo contrario,  con una tendencia marcada al sensacionalismo:

Las drogas en datos menos visibles

Veamos ahora algunos datos del estudio que apenas se citan, aunque completan una realidad presentada de un modo fragmentario:

  • Sube la edad de inicio en el consumo de alcohol. Tradicionalmente uno de los objetivos más preciados de la prevención que considera que retrasar dicha edad reduce el riesgo de iniciarse en consumos problemáticos. A falta de ver cómo evoluciona en el tiempo este indicador, de mantenerse como tendencia sería una buena noticia desde el punto de vista de la salud pública.
  • Desciende el consumo de tabaco desde 2004. Entre 2004 y 2012 el consumo adolescente de tabaco se ha reducido en un 50%. Desde el punto de vista de la salud pública una excelente noticia que, sin embargo, se ha destacado más bien poco.
  • Desciende el consumo de cannabis desde 2004.  Entre 2004 y 2012 este descenso es de un 36%. Tomando la categoría que refleja un consumo mas habitual (“consumo durante los últimos 30 días”), su evolución en las cinco últimas encuestas es la siguiente: 2004: 25,1%, 2006: 20,1%, 2008: 20,1%, 2010: 17,2% y 2012: 16,1%. Claramente positivo. Aumenta, sin embargo, el consumo de riesgo, tendencia a la que hay que darle toda la importancia que tiene (16,1% de quienes lo consumieron durante el año anterior a la encuesta: 26,6%; es decir aproximadamente un 4,3%).
  • Desciende el consumo de cocaína desde 2002. Entre 2002 y 2012 el consumo adolescente de cocaína se ha reducido en un 60%. El 1,5%  la han consumido en el mes anterior a la encuesta (el 3,8% en 2004). Otro tanto cabe decir con respecto al consumo de anfetaminas, alucinógenos y éxtasis.
  • Aumenta el consumo de hipnosedantes, con y sin receta. El 18,5% ha consumido estas sustancias alguna vez en la vida y el 11,6% en el último año. Esto merece una reflexión, especialmente la prescripción de psicofármacos a adolescentes (5,8% entre los 14 y los 18 años).
  • Las adolescentes superan a sus coetáneos en el consumo de drogas legales (tabaco, hipnosedantes y alcohol, borracheras incluidas). Sin embargo, son ellos quienes consumen más drogas ilegales y quienes fuman más cigarrillos a diario. Una diferencia de género a incorporar en los programas de prevención.
  • Supermercados, bares y pubs son los lugares donde consiguen alcohol. Un indicador que señala claramente a la sociedad adulta. ¿Por qué se permite vulnerar las leyes que prohíben vender alcohol a menores de edad? Acabaremos elaborando leyes más restrictivas, cuando con la normativa actual sería suficiente, si se cumpliera. A modo de ejemplo, la vigente Ley vasca de drogodependencias, aprobada en 1998, establece en su artículo 20 la prohibición de venta y suministro de alcohol a menores de 18 años, considerándolos infracción grave o muy grave (dependiendo de su impacto sobre la salud), y pudiendo ser objeto de sanciones económicas e incluso el cierre del establecimiento.
Viñeta de El Roto sobre drogas y botellón
Viñeta de El Roto

Las drogas en la realidad

No seré yo quien quite importancia a los consumos que esta  encuesta revela. Pero el tratamiento que reciben resulta a menudo distorsionado, tremendista y con escaso valor práctico, más allá de servir de coartada para posibles vueltas de tuerca legislativas. Más importante será que aprendamos a descifrar el significado de estos consumos para quienes los practican.

¿Qué nos están diciendo chicas y chicos con su manera de relacionarse con el alcohol, el cannabis y los hipnosedantes? ¿Cuál es el mensaje? ¿A qué dificultades socioemocionales hace referencia su relación con las drogas? ¿A qué deseos? ¿Qué se está haciendo bien para que haya tantos indicadores positivos? ¿Qué se está haciendo rematadamente mal para que sigan manteniéndose un buen número de indicadores negativos?

Deberíamos evitar que el árbol de las drogas nos impidiera ver el bosque de la adolescencia. De otro modo, seguiremos observando nuestros propios miedos con una fascinación estéril. Que durará lo que tarden en cambiar los titulares del día.

Anuncios