El hombre orquesta: aprender a trabajar en equipo

Hoy en día se ha convertido en un mantra la necesidad de trabajar en equipo. Parece darse por hecho que si juntas a varias personas de una misma organización y les encargas un proyecto compartido, el trabajo en equipo fluirá espontáneamente. Nada más lejos de la realidad. El trabajo en equipo no resulta tan sencillo. Humanos y humanas somos como somos, es decir, diferentes en muchas cosas. Entre ellas la manera en la que nos gusta trabajar y la importancia que le atribuimos a la colaboración. No basta con centrarse en el proyecto, realizar un reparto razonable de tareas y acordar fórmulas y procesos de coordinación. Además, el trabajo en equipo requiere una mínima sintonía emocional sin la cual es improbable que un proyecto común salga adelante.

Aprender a trabajar en equipo

Por suerte, por afecto o por una dinámica organizacional adecuada, en algunos lugares el trabajo en equipo es más sencillo de llevar a cabo. En otros, por el contrario, se impondrá la rivalidad, la competencia, la necesidad de lucirse en detrimento… de uno mismo en casos extremos. Esta animación de Pixar refleja algunas de estas dificultades. Dos personas con indudables capacidades pueden no encontrar la forma de colaborar, convencidos de que el trabajo debe regirse por una lógica de ganar/perder: si tú, compañero de equipo (porque así lo ha decidido alguien) ganas, solo puede ser porque yo pierda. Y viceversa. Un juego perverso que, me temo, no es inusual en las organizaciones, por más que se pontifique acerca de las bondades del trabajo en equipo y la colaboración. En casos extremos de incompatibilidad, la imposibilidad de cooperar dará al traste con el proyecto y quien sabe si también con el futuro de las personas y hasta de la organización.

A trabajar en equipo se puede aprender. Algunas personas lo llevarán casi grabado en su ADN. Mejor para ellas. Otras lo encontrarán más complicado, pero estarán motivadas para intentarlo hasta que lo consigan. Lo que no puede hacer una organización que quiera aprender es dar por hecho que el trabajo en equipo viene “de serie” o se impone por decreto. Deberá favorecer procesos formativos, estrategias y dinámicas internas que lo hagan posible. De lo contrario, saltarán chispas, cada persona irá a lo suyo y buena parte de las posibilidades de cada proyecto se irán desbaratando. Perderán las personas, los proyectos y la organización. Y, lo que es peor, saldrán escaldadas las personas llamadas a ser clientes o usuarias de los servicios de la empresa, que acabarán buscándose la vida por su cuenta.

¿Tienes experiencia de trabajo en equipo? Si te apetece compartirla, encantado de conocerla.

 Trainera trabajando en equipo

La imagen está tomada de la galería de Argindar en Flickr.

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