El hijo del otro: a vueltas con la identidad

“Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.” León el Africano. Amin Maalouf.

Imagínate que naces en un hospital y ese mismo día se produce una emergencia que lo llena todo de confusión. Imagínate que en el desorden de la huída y la evacuación te intercambian por azar con otro bebé nacido en el mismo momento que tú. Imagínate que las dos familias pertenecen a grupos culturales enfrentados (judíos y palestinos, pongamos por caso, aunque cada cual podrá buscar sus propios ejemplos). Imagínate, en fin, que todo se descubre por casualidad 18 años después, cuando tu identidad (personal, cultural, política,…) y la de tu “otro yo” están ya  forjadas.

De pronto ya no sabes si eres judío o palestino. El caso es que llevas 18 años siendo judío (o palestino), sabiéndote palestino (o judío), sin llegar a sentir más que indiferencia o desprecio hacia quienes acaso vivas como enemigos. Y, de pronto, un descubrimiento inesperado lo altera todo. Creías ser judío (o palestino) pero tu sangre (?) es palestina (o judía), y su influencia en tu entorno resulta insoslayable. Tu identidad, hasta entonces sólida, se resquebraja y amenaza con licuarse.

Y tu familia… Bueno, es la de antes. ¿O es la nueva? ¿O ambas en tu nueva identidad… mestiza -como todas-? Igual ambas familias no se pueden ni ver, culpándose una a la otra de aquel remoto accidente cuyo descubrimiento ha venido a trastocarlo todo. Especialmente beligerante la parte masculina de ambas familias, llamada (al parecer) a encarnar esencias identitarias incuestionables. Las mujeres, atentas también a otras emociones más íntimas (ambos son hijos de cada una, a fin de cuentas, el uno de nacimiento, el otro por educación), necesitan hacer un hueco en sus sentimientos a esta nueva realidad: creían tener un hijo judío (o palestino) y tienen, además, un hijo palestino (o judío).

De todo esto va El hijo del otro, la última película de Lorraine Levy. Algo naïf en su planteamiento, pero radical en sus preguntas: ¿quién soy?, ¿quién eres?, ¿quiénes somos?, ¿qué nos constituye?, ¿cuál es nuestra verdadera identidad?, ¿quién la marca? Con el telón de fondo de un conflicto interminable que de nuevo llena de horror estos días la Franja de Gaza. Recomendable película para reflexionar sobre el azar que nos modela, sobre lo caprichoso de las identidades que, en ocasiones, exhibimos con una soberbia que puede llegar a ser mortal.

Identidad, racismo, xenofobia
Cartel de la película “El hijo del otro”, de Lorraine Levy.
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