Políticas de drogas y juramento hipocrático: primum non nocere

Portada del infome 2014 de Global Commission on Drug Policy.
Portada del infome 2014 de Global Commission on Drug Policy.

Poner la salud y la seguridad de las comunidades en primer lugar requiere una reorientación fundamental de las prioridades políticas y los recursos, que deje de lado las fallidas leyes punitivas e impulse intervenciones en el campo de la salud y sociales basadas en evidencia.

Global Commission on Drug Policy, 2014.

Naciones Unidas aprobó en 2009 el documento Political Declaration and Plan of Action on International Cooperation towards an Integrated and Balanced Strategy to Counter the World Drug Problem, que recogía los objetivos a lograr para 2019. Una propuesta que, en términos globales ha convivido, sin aparentes fisuras, con el apoyo entusiasta a la cuestionada “war on drugs” promovida por otros organismos del sistema de Naciones Unidas, como UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime, en denominación que habla por sí sola).

Existe una creciente sospecha respecto a que la propia prohibición de determinadas sustancias psicoactivas (mientras se estimula el consumo de otras) genera más problemas sociales y sanitarios de los que pretende resolver (¿lo pretende de verdad?) En 2016 toca revisar el programa de drogas de Naciones Unidas, en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre drogas (UNGASS). Cada vez son más las voces críticas que proponen aprovechar la oportunidad para dar un cambio de rumbo a las directrices seguidas hasta ahora, y poner en la cabecera de toda política de drogas la promoción de la salud pública y la protección de los derechos humanos de quienes (¿todo el mundo?) consumen unas u otras sustancias.

Taking the control

A este proceso viene ahora a sumarse el informe Asumiendo el control: caminos hacia políticas de drogas eficaces, presentado el pasado 9 de septiembre. En este documento, la Global Commission on Drug Policy, integrada por personalidades procedentes de diversos ámbitos, propone la necesidad de avanzar hacia un nuevo modelo. Un paradigma que, haciendo bueno el juramento hipocrático, evite, en primer lugar, causar más problemas de los que (supuestamente) evita. Priorizar la salud pública, garantizar los derechos humanos de las personas que consumen drogas y regular un mercado que, en las condiciones actuales, es impensable desmantelar.

Bienvenido un debate que, como mínimo, ayudará a superar la  dañina inmovilidad de tiempos anteriores. En mi campo profesional específico, que es en este momento, sobre todo, la denominada prevención universal, sería más fácil trabajar de manera equilibrada sobre riesgos reales si fuera posible desterrar pánicos morales, prejuicios, estereotipos y otras formas de ficción.

Dejo a continuación el vídeo de la presentación del informe.

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