Poner el dinero a trabajar por el bien común

El valor del dinero, de Ugo Biggeri.
El valor del dinero, de Ugo Biggeri.

El pasado miércoles acudí con un amigo a la presentación de El valor del dinero, el libro de Ugo Biggeri, presidente de Banca Ética, recién editado por Salterrae con un prólogo de Peru Sasia. La sesión estuvo planteada a modo de entrevista en la que Cristina de la Cruz propuso una batería de preguntas a Uggo Biggeri y a Peru Sasia. Transcribo con la máxima fidelidad de la que soy capaz (gracias a mi Moleskine) algunas de las muchas frases significativas que resonaron en el salón de actos de Arrupe Etxea, en una presentación de la que destacaría la posibilidad de cambio social que entrañaría poner el dinero al servicio del bien común.

  • Hacerse preguntas sobre el dinero es hacerse preguntas sobre la vida, sobre cómo vivimos.
  • Pueden hacerse muchas cosas con el dinero, por lo que es necesario tomar conciencia de su poder.
  • Los bancos pueden ser aceleradores de la economía. La pregunta es: ¿en qué sentido la aceleran?
  • La banca puede servir para favorecer el bien común a partir del ahorro privado.
  • Una banca ética pone el bien común en su corazón, junto con el apoyo a personas y organizaciones del tercer sector en situación de especial fragilidad.
  • Aunque la crisis comenzó por la mala praxis de la banca financiera, ya no se habla de eso, sino de la deuda pública.
  • Los mercados financieros son ahora más fuertes que en 2008, y concentran la mayor parte de la riqueza mundial.
  • El sistema financiero actual es una construcción cultural que, a su vez, trata de construirnos como consumidores financieros.
  • No se trata de formar al cliente (para que no se equivoque el invertir), sino de apostar por la transparencia y la rendición de cuentas.
  • El dinero lo oculta todo, pero hay un sinfín de actividades humanas que no se rigen por él.
  • El mercado es un espacio de libertad que hace posibles los intercambios entre las personas y sus competencias.
  • El mercado financiero impone el interés individual en detrimento del bien común.
  • La banca ética apuesta por circuitos en los que lo relacional, el territorio, la comunidad, sean lo relevante.
  • ¿Es sostenible la banca ética? Lo que no es sostenible es el sistema financiero actual.

Indudablemente, el modo de manejar el dinero, los ahorros personales, tiene, al igual que el modo en que actuamos en otros ámbitos de la vida económica y social (cómo consumimos, cómo trabajamos…), implicaciones globales de las que conviene ser consciente.

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