Las drogas que tomamos: alcohol, tabaco e hipnosedantes

La foto está tomada de la galería de trail of fire en flickr.
La foto está tomada de la galería de trail of fire en flickr.

Desde las sociedades más primitivas hasta las más actuales, los seres humanos toman ‘cosas’ que les sirven para cambiar sus condiciones psíquicas y superar las dificultades que les plantea la vida cotidiana. Todo lo que quisiste saber sobre la dependencia a las drogas y nunca te atreviste a preguntar. Oriol Martí.

Cuando uno se dedica profesionalmente a la prevención de los riesgos asociados al abuso de drogas, tiene que esforzarse para (intentar) separar el grano de la paja, la ciencia de la ideología, la objetividad del moralismo. No es fácil. Hasta en la valoración de las encuestas de consumo se cuela la ideología de quien las interpreta (traduttore, traditore). Viene esto a cuento del resumen de la 10ª edición de EDADES (Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España) correspondiente a 2013, que acaba de publicar la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD). EDADES es una encuesta que se realiza bienalmente desde 1995, los años impares. La DGPNSD la complementa con ESTUDES (Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias), también cada dos años, los pares en este caso, de la que van ya nueve ediciones. Vamos, que todos los años se hace una encuesta o la otra. El caso es que se dispone de una amplia serie que permite hacer comparaciones de periodos ya cercanos a los 20 años. No voy a centrarme ahora en ello. Lo dejo para cuando se publique el informe completo. Con las reservas exigidas cuando se dispone sólo de un extracto, voy a centrarme en las drogas mas consumidas en España por parte de la población general (EDADES se realiza con una muestra de la población española de 15 a 64 años).

Las drogas legales a la cabeza

Es difícil imaginar qué es lo que sucedería en una gran ciudad de Occidente si un día desaparecieran esos cuatro tipos de drogas (alcohol, tabaco, café y psicofármacos); probablemente, la estructura social entera se tambalearía. La ideología de la droga y la cuestión de las drogas ligeras. Giovanni Jervis.

Este EDADES muestra el siguiente ranking del consumo de drogas en la población general, para la categoría “últimos 12 meses”:

  • Alcohol: 78,3%.
  • Tabaco: 40,7%.
  • Hipnosedantes (tranquilizantes y somníferos): 12,2%.

Consumos que en la edición anterior eran, respectivamente: 76,6%, 40,2% y 11,4%. Por otra parte, en 2003 el consumo de alcohol era del 76,6% y el de hipnosedantes del 5,1% (el de tabaco se mantiene bastante estable desde 2007). A continuación de estas sustancias  aparece el cannabis, consumido por el 9,2% de la población, en una tendencia descendente en los últimos años (en 2013: 11,3%). Si en lugar de la categoría “últimos 12 meses” nos fijamos en la categoría “últimos 30 días”, la situación es similar. El consumo de alcohol es del 64,4% (el 60% en 2007); el consumo de tabaco es del 38,3% (razonablemente estable); y el consumo de hipnosedantes es del 8,9% (el 3,7 en 2005). El cannabis es consumido por el 6,6%, en una tendencia descendente (8,7% en 2005). Todos los demás consumos de drogas están por debajo del margen de error de la encuesta que, aunque en este resumen no se especifica, en la anterior edición fue del 0,7%. Salvo el consumo de cocaína en los últimos 12 meses, que es del 2,1%  (y descendiendo).

En definitiva, alcohol, tabaco e hipnosedantes conforman la tríada psicoactiva de la sociedad española, con una tendencia además alcista en el caso del alcohol y los hipnosedantes. Un consumo de alcohol elevado y al alza, un consumo de tabaco considerable y estable, y un consumo de hipnosedantes que crece encuesta tras encuesta. De entrada, esta situación me sugiere dos reflexiones:

  • Desde un punto de vista de salud pública, es en las drogas legales en las que estaría indicado poner el acento preventivo. Por ejemplo, en los abusos adolescentes de alcohol (¿qué fue de aquel borrador de ley que duerme desde hace años en algún cajón ministerial?; ¿tanto poder tiene la industria alcoholera como para marcar las políticas en esta materia?) O en la prescripción generosa de psicofármacos que se hace en nuestro país (¿tan fuerte es el poder de la industria farmacéutica como para imponer sus protocolos en una materia tan sensible como el malestar humano?)
  • La percepción de los consumos de drogas adolece de sesgos interesados que sólo desde un punto de vista ideológico cabe entender. Si la realidad objetiva es como muestra esta encuesta, hagamos un sencillo ejercicio: cuantificar el tratamiento de las drogas en los medios de comunicación y comparar el ranking resultante con el que muestra la encuesta. ¿Coincidirán? ¿Se mostrará preocupación por el alcohol, el tabaco, los hipnosedantes, y sólo a continuación por el cannabis y otras drogas hoy por hoy ilícitas? ¿A que no?

Drogas depresoras y estrés social

En les societats urbanes actuals, les necessitats, les dificultats, les crisis i els conflictes s’impregnen i es revesteixen amb l’ús de drogues. L’univers de les drogues. Jaume Funes.

Ante esta realidad cabe preguntarse: ¿tienen algo en común las sustancias que encabezan las preferencias psicoactivas de la población española? Sí, y ahí es donde convendría centrar la mirada cuando intentamos basar nuestras intervenciones preventivas en la evidencia y el rigor. Veamos. El alcohol y los hipnosedantes son sustancias depresoras del sistema nervioso central. Qu’est-ce que ça veut dire? Pues, hablando en plata, que hacen más lento los ritmos cerebrales. A pesar de la naturaleza estimulante de la nicotina, el tabaco se consume también con la expectativa de calmar la ansiedad, y su “efecto paradójico” parece actuar en esta dirección. Es decir, que las sustancias más consumidas por la población española, y que, además, mantienen o incrementan su consumo desde hace años, tienden a aplacar los ánimos, a contener la ansiedad. ¿Sorprendente? No. Lo raro sería que en un momento tan crítico de la situación socioeconómica de este país no hubiera un considerable consumo de estos productos. ¿Respuesta psicoactiva a una situación de estrés social? Pues… ya se que correlación no es lo mismo que causalidad. Pero ya sería casualidad que en el peor momento socioeconómico de nuestra historia reciente, le de a la gente por consumir sustancias represoras. A ver si no va a ser una simple coincidencia… A ver si vamos a estar en presencia de los conocidos determinantes sociales de la salud, de las causas de las causas

¿Y la prevención?

Si queremos prevenir los riesgos asociados a los principales consumos de drogas, parece conveniente centrarse en la citada triada. Sin embargo, sobran dedos en una mano para contar, por ejemplo, las iniciativas orientadas a reducir el consumo de hipnosedantes. Ahora que a tantos planes locales y autonómicos de drogas les ha dado por incluir las llamadas “adicciones sin sustancias”, no estaría de más contemplar entre sus prioridades aquellos consumos en los que sí existe una familia de sustancias cuyo abuso puede acarrear un rosario de efectos secundarios nada despreciable. Pero se ve que resulta más entretenido hablar del cannabis, o de esas “nuevas sustancias” que son un cajón de sastre en el que cada investigador incluye lo que le parece. Cosas de la ficción.

Como escribió el filósofo Emmánuel Lizcano en su libro Metáforas que nos piensan, publicado por Traficantes de sueños: “El imaginario educa la mirada, una mirada que no mira nunca directamente las cosas: las mira a través de las configuraciones imaginarias en las que el ojo se alimenta”. Vamos, anteojeras ideológicas. Un asunto bien claro en el caso de los hipnosedantes, de los que ya escribí la entrada Psiquiatrización, psicofarmacología y control social.

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4 pensamientos en “Las drogas que tomamos: alcohol, tabaco e hipnosedantes”

  1. Si ya tenenemos informes para que disminuya las addicciónes. La política de prevención no altera sus finalidades. Los ciudadanos cada vez poseen más ansias. Los consumos inhibidores lo demuestran.

    “Determinantes Sociales de la Salud

    1. Mejorar las condiciones de vida cotidianas
    2. Luchar contra la distribución desigual del poder, el dinero y los recursos
    3. Medición y análisis del problema”

    ¿Qué estamos haciendo?

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