El vendedor de humo: Welcome to Empathy

Fotograma de El vendedor de humo
Fotograma de El vendedor de humo

Vivimos en la era de la apariencia, del disfraz, del relumbrón. No es nuevo. La manida posmodernidad era poco más que el aroma fugaz de la impostura, de la pose, del postureo avant la lettre. La era del social media, con sus apelaciones a la marca personal, a la reputación, al SEO íntimo, ha elevado esta dinámica relacional a su máximo exponente. Ahora sí que es posible pasar el photoshop a la propia vida y hacer de ella un relato de ficción.

Con esta lógica, existen empresas que hacen de la patraña su principal seña de identidad. Parece que todo vale para colar productos y servicios. Con tal de que haya alguien que se deje embaucar… Ya no es que a través de la publicidad (offline, online, tanto da) transmitan una imagen irreal, fantástica, almibarada, de lo que venden. Es que su negocio puede basarse en la comercialización de bienes (sobre todo los intangibles de la “economía del conocimiento”) en los que ni siquiera ellas creen.

Veamos un ejemplo imaginario, construido para la ocasión. Supongamos que se trata de una empresa de servicios. Llamémosla Empathy. Su principal producto, la empatía. Vende empatía. Comercia con la empatía. Empatía para la escuela y para las familias; empatía para la infancia y la adolescencia; empatía como fórmula para prevenir conflictos relacionales y favorecer el disfrute respetuoso de la vida social. Empatía para todo. Muy bien. Ahora, imaginemos que hacemos un viaje al interior de Empathy. Y, para nuestra sorpresa, nos encontramos unas relaciones laborales basadas en la desconfianza, el miedo, la envidia, el “quítate-tú-para-ponerme-yo”…; un estilo de dirección basado en el ordeno y mando, y en el control paranoide; unas relaciones con empresas del sector basadas en la incapacidad para colaborar, en la competencia mas vulgar, en el placer de ver a otros sucumbir a la crisis; unas relaciones con proveedores basadas en exigirles los mínimos precios, aún a sabiendas de que eso los hace difícilmente sostenibles a medio plazo…

Igual en el sitio web de Empathy te encuentras una definición de Misión, Visión, Valores y demás literatura corporativa que destaca la relevancia de la empatía en el día a día de la organización. Pero si rascas un poco…

De este asunto de la mentira como mercancía habla el corto de animación titulado El vendedor de humo, de la escuela PrimerFrame.

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2 pensamientos en “El vendedor de humo: Welcome to Empathy”

  1. Cruel realidad que se hace aún más dañina cuando quienes realizan estas prácticas son algunas ONG (yo las llamo chiringuitos) que se le hinchan los carrillos con su mensaje y a nivel interno es un espanto en todo, sólo importa que entren subvenciones y/o donaciones.

    A mí, de estas empresas lo que de más mala leche me pone son aquellas, relamidas de falso coaching, que les hablan a unos chavales de barrio que han dejado los estudios sobre el “éxito” o aquellas formaciones sobre temas intangibles llenas de glamour, tecnología y palabras huecas y que encima la gente salga del curso diciendo: “qué chulo”.

    En fin, buen artículo que refleja realidades que vemos y que al final muchas administraciones se vuelven locas contratando porque son la pera de modernos.

    Saludos.

    1. Gracias, Juan. Yo también he conocido algunas de estas experiencias de “humareda”. Son las que hacen bueno ese famoso dicho: “el papel lo aguanta todo”. Como dices, intangibles. Tras algunos, pura niebla. Triste. Igual algún día la creciente demanda de transparencia acaba con este tipo de prácticas. No se si lo veremos.

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