Paradojas de los discursos oficiales sobre las drogas

La foto se titula"Daily dose" y pertenece a la galería de nirbhao en Flickr.
La foto se titula”Daily dose” y pertenece a la galería de nirbhao en Flickr.

Este es un post de ficción (o no tanto). Situación imaginaria, pero verosímil, en la que se encuentran cierto malestar emocional, la química psicoactiva oficial y la extraoficial. Podría titularse: “De los productores de La Droga, llega a sus pantallas: Tómate la pastilla, que te veo flojo.

Contexto: consulta del médico de atención primaria, año 2015.

Situación: Luis duerme mal desde hace meses. Le cuesta conciliar el sueño y a menudo se despierta durante la noche sin conseguir dormir de nuevo.

Perfil: Luis tiene 48 años, está felizmente casado y su hija va ya camino de la universidad sin grandes sobresaltos. En la empresa en la que trabaja hace tiempo que impactó la crisis, lo que unido a una pésima gestión por parte de los directivos, ha generado una considerable tensión. Nunca ha tomado psicofármacos ni ha estado en tratamiento médico o psicológico por trastornos de ansiedad, depresión o similares. Es, por lo tanto, nuevo en estas lides. Supone que le propondrán hablar con algún profesional de la psicología.

¡Cámara, acción!:

  • Buenos días -dice Luis al entrar en la consulta.
  • Buenas. ¿Qué te trae por aquí? -pregunta el médico.
  • Verás, el caso es que llevo varios meses durmiendo mal y…
  • ¿Te cuesta dormir, te despiertas durante la noche o te despiertas antes de tiempo?
  • Pues de todo un poco, según los días. También los hay que duermo de un tirón, pero son los menos.
  • ¿Problemas en casa?
  • Pues no, la verdad.
  • ¿En el trabajo?
  • Ahí sí, estamos en plena crisis, ha habido algún despido, se habla de un ERE, el jefe se ha mostrado como el bastardo que siempre hemos sabido que era, aunque el dinero lo apaciguaba…
  • Entendido.
  • ¿?
  • Bueno, es un caso claro de depresión reactiva -dice el médico a la estudiante en prácticas que le acompaña, engolando un poco la voz.
  • ¿Depresión? -pregunta Luis; porque bien, lo que se dice bien, no se siente, pero deprimido…
  • Mira, te voy a recetar un ansiolítico y un antidepresivo. El tranquilizante tendrás que tomarlo durante un tiempo hasta que se normalice tu sueño. Ya iremos viendo cómo evolucionas. En cuanto al antidepresivo, pasarán un par de semanas antes de que notes sus efectos, y después iremos ajustando la dosis. Procura no conducir.
  • ¿Antidepresivos y ansiolíticos? Pues yo estaba pensando en fumarme un porrito antes de acostarme, en plan relax. Aunque fuera de vez en cuando.
  • Ya, pero eso es “droga” -dice el médico, adoptando un tono algo severo.
  • ¿Y lo que me has recetado? -piensa Luis, pero no llega a decirlo.

Y así sale nuestro amigo Luis de la consulta, con su flamante etiqueta clínica (”cuadro ansioso-depresivo de carácter reactivo”) y los psicofármacos subidos a su perfil electrónico sanitario para lo que parece una larga temporada. Sólo tiene que pasarse por la farmacia con su tarjeta et voilá. Ahora desconfía un poco (más) de la medicina oficial que, cuando parecía que se abría a contextualizar el malestar (”determinante sociales de la salud”, que lo llaman), se cierra de golpe en la banalidad de la farmacopea. Eso sí, ¡de “drogas” nada, eh! ¡Faltaría más! Que para eso está la química y su potente industria.

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