Tribulaciones del hombre (mujer) – orquesta

La imagen está tomada de la galería de juantiagues en Flickr.
La imagen está tomada de la galería de juantiagues en Flickr.

“El sujeto del rendimiento neoliberal, ese ‘empresario de sí mismo’, se explota de forma voluntaria y apasionada”. Byung-Chul Han. “Psicopolítica”.

“¡Señoras y señores, pasen y vean! ¡No se pierdan el espectáculo!” Focos haciendo un barrido de la sala, redoble de tambores, tachán-tachán… “¡Con ustedes… el hombre orquesta, la mujer orquesta!” Auténticos “multitareas” o, mejor aún, multitasking, que salpicar de anglicismos el curriculum es siempre de buen tono. Esta nueva atracción ha llevado (supuestamente) el rendimiento a su máxima expresión. Lo mismo vale para un roto que para un descosido. Y viceversa. Porque ahora lo que exige “el mercado” es la hiperactividad profesional. Trabajes por cuenta propia o por cuenta ajena. Frente a la serenidad del artesano (Sennet) el desasosiego del “trabajador del conocimiento”.

Ha salido bien la trampa:

  • Primero se convence al personal de que entramos en la era post-trabajo, según los ideólogos del management neoliberal. La creciente digitalización de todos los aspectos de la vida ha hecho innecesarios un sinfín de empleos que pasan a ser ejecutados directamente por algoritmos sofisticados. Y millones de personas se convierten de pronto en residuos.
  • Esta situación no promueve la disminución y reparto del tiempo de trabajo, para incrementar el tiempo dedicado al ocio y a la mejora de “capital social”. Por el contrario, provoca un creciente abismo entre personas “instaladas” y personas “redundantes” (las vidas desperdiciadas de Bauman) que acaban siendo culpabilizadas por no ser suficientemente emprendedoras.
  • La propia actividad laboral se va dividiendo entre personas que forman la “cadena de trabajo” (cada vez menos parece ser el ideal) y proveedores (en muchos casos personas que antes trabajaban para empresas a quienes éstas, para ahorrarse unos euros, han despedido y “contratado” posteriormente como autónomas; perdón, como freelances).
  • El tiempo de trabajo de estos “emprendedores” forzados se multiplica hasta el punto de que, para obtener ingresos similares, necesitan trabajar más que antes y multiplicar competencias. Y, sobre todo, no decir nunca que no, porque siempre habrá alguien dispuesto. Pueden ser tan buenos que se les llame siempre, para esto y para aquello, pero de pagar sus cuotas a la Seguridad Social ni hablar.

Convencidos de la inevitabilidad de su nuevo rol profesional, los hombres y mujeres “orquesta” se entregan con fruición a la causa. Se llega así al momento estelar del neoliberalismo, cuando son las propias personas, trabajadoras por cuenta ajena hace cuatro días, las que se convencen a sí mismas de los beneficios de su nuevo rol. Añádele un poco de retórica en torno a la figura del emprendizaje, el knowmad, el personal branding… y acabarás convenciendo a la parroquia de que es un tesoro que encierra todas las esencias de la profesionalidad. Luego igual las consultas de psicología se llenan de cuadros de ansiedad y depresión, pero… ¿qué le vas a hacer? “Son gajes del oficio”, dirá el cínico. “El sino de los tiempos”, dirá otro, como si se tratara de un proceso natural y no una decisión ideológica.

“¡Pasen y vean, señores y señoras, al hombre orquesta, a la mujer orquesta! La enésima atracción de feria. Esta vez nos ha quedado perfecta. Ni siquiera hace falta presionarla. Ella misma se encarga de segregar coartadas ideológicas para justificar su rol. A la mayor gloria de los bolsillos de su antiguo empleador”.

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2 pensamientos en “Tribulaciones del hombre (mujer) – orquesta”

  1. Juan Carlos, yo añadiría además otra trampa; la de las empresas que trabajan contratando personas para que trabajen en otras empresas, e incluso esas mismas empresas tienen a personas trabajando en las empresas para que contraten personas para trabajar en esas empresas, no para ahorrarse unos euros sino para ahorrarse responsabilidades para con las personas, que es todavía peor, y sí, ¿qué se le va hacer? “es lo normal”, “es lo que hay”, “el sino de los tiempos” también… Gracias por el artículo Juan Carlos, describe perfectamente lo surrealista de la situación laboral actual, me ha encantado la manera en la que expresas mi propia opinión.

    1. Gracias por tu comentario. Es un asunto sobre el que se cometen barbaridades a diario, con las excusas más peregrinas y jugando con la vida de la gente. Mucho por hacer para, al menos, desactivar las coartadas “culturales” que lo refuerzan.

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