Por una educación personalizada, valga la redundancia

Escuelas creativas, de ken Robinson.
Escuelas creativas, de Ken Robinson.

Todos los alumnos son personas únicas con esperanzas, talentos, preocupaciones, pasiones y aspiraciones propios. Ken Robinson.

Para que quede claro desde el principio, me declaro fan de Ken Robinson. He disfrutado con sus charlas TED y también con libros como El elemento. Me gusta su planteamiento vital, su propuesta pedagógica y el sentido del humor con el que parece observar la realidad (tan cómica, a menudo). Por eso, mitómano como soy, en cuanto se publica un libro nuevo, no puedo evitar salir corriendo a buscarlo.

Educar personas

De los muchos ingredientes de su propuesta pedagógica que podrían mencionarse, me quedo con su apuesta por la personalización de la educación. En efecto, no hay dos personas iguales, y ni siquiera una es igual a sí misma en los distintos momentos de su biografía. Sin embargo, a pesar de algunos tímidos intentos relativamente recientes, que confío en que sean el principio de cambios de mayor calado y extensión, la escuela sigue anclada, en términos generales, en el trato estandarizado al alumnado. La vida (diversa, versátil, azarosa) entra por una puerta y al llegar al final del pasillo se ha convertido en un común denominador: el alumno, la alumna. Personas a quienes hay  que enseñar al mismo tiempo, al mismo ritmo, los mismos contenidos que, al parecer, son imprescindibles para su socialización exitosa (sea esto lo que sea). En detrimento, a menudo, de cuanto no viene en el programa, esas competencias, valores, actitudes, etc., esenciales que, contra toda lógica, transcurren paralelos al curriculum.

Nadie dice que la educación sea fácil. Por eso hace falta seguramente una gran vocación para dedicarse a ella. Pero me temo que no es suficiente. Hace falta además una buena formación que permita captar y atender la singularidad que entra cada día al aula. Y olvidarse un poco de la rigidez de las asignaturas, que sólo existen para la escuela, estando la realidad extramuros mucho más confundida, mezclada, integrada. Educar personas diferentes, atendiendo a sus talentos particulares.

Competencias vitales

En este empeño me parecen claves las ocho competencias que Robinson propone para la educación, y en torno a las cuales debería organizarse el tiempo de la escuela:

  1. Curiosidad: la capacidad de hacer preguntas y de explorar cómo funciona el mundo.
  2. Creatividad: la capacidad de generar nuevas ideas y ponerlas en práctica.
  3. Crítica: la capacidad de analizar información e ideas y elaborar argumentos y juicios razonados (gracias a Andoni Eguiluz, que me hizo ver que la había olvidado).
  4. Comunicación: la capacidad de expresar pensamientos y sentimientos con claridad, y confianza en una diversidad de medios y formas.
  5. Colaboración: la capacidad de colaborar constructivamente con otras personas.
  6. Compasión: la capacidad de ponerse en la piel de otras personas y actuar en consecuencia.
  7. Calma: la capacidad de conectar con la vida emocional interior y desarrollar un sentido de armonía y equilibrio personal.
  8. Civismo: la capacidad de implicarse constructivamente en la sociedad y participar en los procesos que la sustentan.

Viene todo esto a cuenta de la lectura de Escuelas creativas. La revolución que está transformando la educación, el último libro de Ken Robinson. Coincidente en el tiempo con una reunión en una escuela en la que, de pronto, a la hora estipulada, sonó el timbrazo que marcaba el fin de una determinada asignatura y el tránsito de la chavalería a otro momento “educativo”. Un sonido que me retrotrajo a mi escolarización, de la que han pasado ya varias décadas. Cuando señalé, sorprendido, que creía que ese mecanismo habría sido sustituido (por música o algo así), me dejaron claro que ya ni siquiera reparaban en ello, que les extrañaba mi sorpresa. ¿El timbre estandarizador como metáfora de la resistencia al cambio?

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2 pensamientos en “Por una educación personalizada, valga la redundancia”

  1. Gracias Juan Carlos!! Me uno al club de fans de Ken. Gracias por recordarme que tenía pendiente comprar su nuevo libro 🙂
    (Por cierto, en tu lista de ocho te has comido la “crítica”. No será un lapsus lingüe, espero. Jajajaaa)
    Un abrazo!

    1. Gracias a ti, Andoni, por tus palabras y por hacerme ver que falta una competencia. Supongo que la habré borrado sin darme cuenta en alguna edición del texto 😦 Lo enmendaré. Un fuerte abrazo!

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