Desarrollo basado en las personas: ¿realidad o ficción?

La foto la hice en Bizkaia Aretoa el 16 de marzo de 2016.
La foto la hice en Bizkaia Aretoa el 16 de marzo de 2016.

Ayer me acerqué a escuchar a Koldo Saratxaga (Ner Group) y Alberto Medrano (The Human Network) en la conferencia organizada por Open Akademia bajo el título: Desarrollo humano sostenible basado en las personas. Como escribí en la entrada 10 claves para la gestión interna de la crisis económica en ONG, soy algo escéptico con algunas llamadas a poner a las personas en el centro que se olvidan de lo que predican en cuanto vienen mal dadas. Sin embargo, como discurso, y como praxis corporativa en el caso de Ner Group, me interesa mucho. ¿Que en muchos casos es solo retórica corporativa que no pasaría la prueba del algodón? Estoy seguro. ¿Que a veces da lugar a experiencias de mucho interés en los más diversos sectores? Eso me parece. Un breve resumen de las ideas más interesantes que fui capaz de recoger.

Alberto Medrano

Partió en su intervención de la contradicción existente entre un modelo social basado en el crecimiento a toda costa, que pone el dinero en el centro de todas sus dinámicas, y otro basado en el desarrollo humano. A partir de este reconocimiento decide crear The Human Network, para comenzar a protagonizar el cambio que le gustaría ver en el mundo. Una llamada a la reconexión íntima entre personas con conciencia social acerca de la necesidad de  desplazar del centro al “becerro de oro”. Los desarrollos actuales del Social Media permiten, a su entender, esta conexión entre personas que quieren cambiar las reglas de juego, en lo que él describe como “la necesidad antropológica de conectarse”. Y de hacerlo para un bien superior al ocio y al negocio (facebook, twitter, linkedin): conectarse para contribuir a la humanización del mundo. Unirse en un ecosistema que permita promover otros valores y construir empresas sociales que no persigan ser “la mejor empresa del mundo”, sino “la mejor empresa para el mundo”, que puntúen en los inéditos “rating humanos”. Terminó con una llamada a fomentar “las marcas humanas” (en coherencia, me pareció, con el planteamiento del “balance del bien común” que defiende Christian Felber). Para hacer realidad todo esto han comenzado (¡cómo no!) por la educación, a través de la red social educativa Sargoi que promueven.

Koldo Saratxaga

Desordenado, carismático y vehemente, superó con creces el tiempo previsto, pero mantuvo encandilada a la audiencia hasta el final. Como sería para mi imposible reproducir su discurso, ahí van algunas perlas de las que fue dejando caer a lo largo de su intervención:

  • Los motores del mundo socioeconómico actual son el consumo y el miedo, y esto solo se cambia a través de la educación.
  • Una educación orientada a promover un desarrollo sostenible en lo económico, lo humano y lo medioambiental.
  • En un entorno que permita el aprendizaje de valores que enriquezcan el talento colaborativo.
  • Valores como la originalidad, la pasión, la generosidad, la conexión emocional con lo que haces…
  • Para ello es necesario cambiar el modelo educativo, para superar el actual modelo escolar que trata a todas las personas por igual frente a la rica diversidad que nos caracteriza (desarrollo de las inteligencias múltiples, frente a tendencias uniformizadoras…)
  • Un cambio educativo que permita una transformación cultural que ponga a las personas en el centro.
  • Personas libres, maduras, conscientes, activas en lo social y con una perspectiva comunitaria.
  • Un cambio educativo que se preocupe por formar personas y no especialistas cuyos saberes caducarán al día siguiente en un mundo que cambia vertiginosamente (aquí propuso una recuperación de la filosofía, ese saber denostado, con la que no puedo estar más de acuerdo, en este mundo de tecnócratas que actúan como si supieran lo que el futuro necesita).
  • En lo económico, frente al modelo de empresa tradicional en el que “la propiedad” hace y deshace, un proyecto compartido del que todas las personas se sientan responsables.
  • Un proyecto que atraiga y, a su vez, contribuya a crear personas “i+i+i” (inquietas, inconformistas, iconoclastas). Perfiles imprescindibles para el cambio de rumbo necesario que, sin embargo, la escuela tiende a considerar como problemáticos.
  • Iniciativas empresariales que, además de pagar impuestos, contribuyan activamente a promover el bienestar ciudadano, añadiendo valor a la sociedad de la que son una pieza más y a la que tanto deben.
  • Empresas que se prohíben a sí mismas despedir, dejar a la gente atrás, y que conectan el talento de unas personas y otras para buscar respuestas compartidas a sus desafíos.
  • Empresas que promueven el reparto equitativo de la riqueza generada entre todas las personas que las conforman (salarios dignos y redistribución del 30% de los beneficios).
  • Empresas que invierten el 2,5% de sus beneficios y el 2% del tiempo en el desarrollo de proyectos sociales.
  • Todo esto en un grupo formado por 1.200 personas, que no ha despedido a ninguna en los años que llevamos de crisis y que continúa creciendo.

En definitiva, dos llamadas de atención desde perspectivas diferentes a una transformación social y educativa que, poniendo a las personas de verdad en el centro, hagan posible un modelo de convivencia más humano.

Parece fácil, ¿verdad?

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