Hablando de prevención universal en las Jornadas de UNAD

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Mañana participo en las Jornadas técnicas organizadas en Bilbao por UNAD, que llevan por título Adolescencia y juventud: consumo de drogas y situaciones de riesgo. Serán 20 minutos en los que plantear algunos de los desafíos que condicionan las posibilidades de la prevención universal en la escuela. Recurriendo a la narrativa clásica, he distribuido esta presentación en tres momentos: planteamiento, nudo y desenlace.

Planteamiento

Las llamadas “ciencias de la prevención” o “prevención de base científica” no son ciencias exactas (sobre estas también habría mucho que decir, pero no es el momento). Sin embargo, la investigación y, particularmente, la evaluación de programas preventivos, ha ido mostrando, aunque de manera algo cicatera,  qué tipo de intervenciones han mostrado cierta capacidad para mejorar las condiciones de partida, y qué otras habría que olvidar. Y esto tanto desde el punto de vista conceptual (modelo teórico que explica las dinámicas que dan cuenta del abuso de drogas) como metodológico (variables que explican una aplicación exitosa de los programas en cuanto a tipología de actividades, duración, etc.) Con todo esto en mente, tenemos criterios suficientes para apostar por programas que muestran resultados positivos en evaluaciones rigurosas y los mantienen en seguimientos posteriores. Sabemos que funcionan los programas de prevención que desarrollan competencias socioemocionales (social skills), que utilizan técnicas interactivas que dan el protagonismo al alumnado…) Así que, nada, a desarrollar procesos preventivos bendecidos por las ciencias sociales… ¿no?

Nudo

La llamamos prevención universal para mostrar que se dirige a la población en su conjunto, sin segmentaciones relacionadas con colecciones más o menos nítidas de factores de riesgo. La hipótesis de partida vendría a ser: si a lo largo de su socialización niñas, niños y adolescentes tienen la oportunidad de desarrollar un saber verídico y práctico sobre las drogas, así como competencias para relacionarse saludablemente y tomar decisiones autónomas, es menos probable que, aún cuando consuman drogas, estas representen un problema para ellas, ellos y/o sus entornos. Con esta hipótesis en mente, ¿qué ocurre en la realidad?, ¿cómo de universal es la prevención universal? Voy a desarrollar esto en otra entrada, pero baste decir que cruzando los datos de cobertura recogidos en la última memoria de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (2013) con los datos del censo recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el alumnado español que participa en programas preventivos estructurados ronda el 12% (porcentaje, además, decreciente). Universal… ma non troppo.

Desenlace

El saber actual en la materia ha permitido construir algunas herramientas que, según muestran los seguimientos efectuados, ayudan a desarrollar habilidades psicosociales para la construcción de estilos de vida autónomos. Algo así como aprender a gobernarse en un mundo en el que ha habido, hay y habrá drogas, sin (des)cuidarse. Presentaré de modo somero las que me son más cercanas. Pues bien, el principal problema con estas herramientas es que la escuela tiene severas dificultades para incorporarlas a su vida cotidiana. No faltan recursos (el Plan Nacional sobre Drogas en la  memoria antes señalada hablaba de más de 100 -quizás un exceso-, cantidad que probablemente ha aumentado). Falta quizás una reflexión global sobre las necesidades de la escuela del siglo XXI, y el modo en que sus necesidades interpelan a la prevención. De ahí el escepticismo de tantos profesionales de la prevención que, a pesar de considerar la escuela un espacio en el que trabajar, la sienten demasiado refractaria a sus propuestas.

Tenemos saberes y herramientas, pero parece que falla el encuentro respetuoso con la escuela. Un buen tema para la reflexión.

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8 pensamientos en “Hablando de prevención universal en las Jornadas de UNAD”

  1. Lo volviste a hacer, compañero. Tiene usted buena mano en esto de las drogas. Tus dudas las hacemos nuestras y nos abre vías para la reflexión local, las incorporamos a la elaboracion del Plan de drogas de Portugalete, no?. Zorionak de nuevo

  2. Los que trabajamos en los centros educativos en prevención vemos como la escuela está cambiando , como el complejo mundo de la educación le cuesta abrirse e ir integrando aspectos nuevos a los curriculum educativos. Cuando yo empecé en el centro de profesores estaban todos los materiales de prevención de drogas muertos de risa y un profesor me dijo” Este año el tema estrella no son las drogas es otro tema “. No se puede funcionar por temas estrella. Los colegios y unos mas que otros están llenos de niños/as con multiproblemas y los que componen los equipos directivos se ven desbordados y concretamente ayer en un centro me decía una profesora , necesitamos especialistas que vengan ayudarnos para relajar y tranquilizar a los chicos/as. Que hagan relajación con ellos. Parece ser que desayunan bebidas energéticas y cuando estas hacen efecto se ponen insoportables, no aguantan en la clase y quieren irse porque quieren fumar. No es un centro de un barrio del centro sino de una zona periférica y me comentaron que son muy agresivos , cada día más, etc. Bueno por decirles algo y no meter mucho la pata les dije , a estas alturas de curso no podemos hacer muchas sesiones ya con ellos pero algo podremos hacer con ellos , con sus familias y reunirnos a ver entre vosotros y nosotros que podemos planificar para el curso que viene, empezando desde principio de curso con los programas.
    Es totalmente cierto que hay muchos colegios que ya no pueden seguir como hasta ahora, otros quizás si y las cosas de palacio van despacio, los problemas no.

    1. Hola Belén: Bienvenida y gracias por tu comentario. Lo que cuentas es bastante habitual. A fin de cuentas, la escuela es un microcosmos en el que, en buena medida, se reproducen las dinámicas externas. Y educadores y educadores son personas corrientes, con sus propias dificultades (y algún que otro maltrato en los últimos tiempos). Quizás quienes llevamos nuestras propuestas a la escuela tengamos que reflexionar un poco sobre lo que les ofrecemos, porque lo que comentas de los “temas estrella” y las cajas con materiales “muertos de risa”, es más habitual de lo que nos gustaría creer. Puede que les estemos ofreciendo algo que no necesitan, mientras que tienen necesidades que no atendemos. Una reflexión a hacer con el profesorado, creo.

  3. Hola Juan Carlos,

    antes de nada felicitarte por la entrada. Son muy de agradecer estas reflexiones sobre la prevención.

    Mi comentario va en relación a la hipótesis de partida de la prevención universal: “si a lo largo de su socialización niñas, niños y adolescentes tienen la oportunidad de desarrollar un saber verídico y práctico sobre las drogas, así como competencias para relacionarse saludablemente y tomar decisiones autónomas, es menos probable que, aún cuando consuman drogas, estas representen un problema para ellas, ellos y/o sus entornos.”. No puedo estar más de acuerdo en ella así como reconozco que está hipótesis de partida se ha tergiversado hasta incluir una contradicción en ella. Es evidente que el desarrollo de competencias para tomar decisiones autónomas es fundamental pero en muchas ocasiones la prevención ha desvirtuado este componente al aceptar como válida una única opción de respuesta: el no consumo. Por tanto, mucha prevención se basa en esta hipótesis: “decide de manera autónoma, pero decide el no”. Todo un despropósito.

    Nada más. Felicidades de nuevo por la entrada.

    1. Hola Claudio: Gracias por tus palabras. Efectivamente, la prevención tiene mucho que ver con educar para tomar decisiones autónomas, personales. Podríamos decir que pretende educar para ser más libre, menos vulnerable a influencias sociales de diverso tipo (la publicidad de bebidas alcohólicas, por ejemplo). Eso no significa que no se vaya a consumir nunca ninguna droga. Cosa harto improbable, como sabemos. Pero personas más autónomas, más libres, más dueñas de las riendas de su vida (hasta donde se puede), serán más capaces de encontrar su particular equilibrio entre placer y riesgo, entre explorar y descuidarse. Una prevención, por lo tanto, menos absolutista (todo o nada) y más atenta a los matices (quién, cuándo,dónde, cómo, en qué compañía…) Gracias otra vez.

      1. No puedo estar más de acuerdo. Siempre he dicho a padres y madres que la capacidad para tomar decisiones autónomas (ser autónomo/a, en una palabra) es una de las mejores herencias que le podemos dejar a nuestros hijos e hijas, aún cuando algunas de esas decisiones no entren dentro de lo que a nosotros nos hubiera gustado.

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