Educación afectivo-sexual y otras medidas para reducir las agresiones sexuales

La foto la hice en Bilbao el 1 de julio de 2019

El fondo del sexismo, de la misoginia (nueva y vieja) y de todas las violencias de género, desde los micromachismos hasta el asesinato, es el menosprecio o denegación de reconocimiento. Nuria Varela. Cansadas.

Es probable que nunca se acabe del todo con las agresiones sexuales. En casos de sociopatía flagrante poco se podrá hacer salvo intensificar el control policial y rediseñar los espacios públicos para minimizar los ataques. Excepto en estos casos extremos, el resto se beneficiaría considerablemente de políticas integrales con actuaciones coherentes en varios frentes. Veamos cinco de ellos:

  1. Rediseño ambiental de los espacios urbanos: como dice el castizo refrán: «la ocasión la pintan calva». Pues bien, de eso se trata, de reducir las ocasiones en las que las conductas a evitar pueden darse. Y no precisamente exhortando a las mujeres a que abandonen los espacios públicos o los horarios nocturnos por miedo, sino operando cambios en las urbes inspirados por una mirada de género. Del mismo modo que toda obra pública requiere la correspondiente memoria de impacto ambiental, en el diseño de nuevas zonas, y en la remodelación de las ya existentes, sería deseable un informe de género preceptivo
  2. Intervención sobre zonas de riesgo: continuando con lo anterior, es necesario un mapeo a fondo de las ciudades con las gafas de género bien puestas, como se viene haciendo de modo no sé si muy sistemático o más bien anecdótico. Pero, como es evidente, este mapeo solo tiene sentido si da pie a actuaciones orientadas a eliminar los puntos negros identificados. Se requiere, por lo tanto, voluntad política para afrontar seriamente estos riesgos, más allá de la obvia condena institucional cuando se producen.
  3. Reprobación social: conviene sostener y ampliar estos procesos, tanto por solidaridad con las víctimas como por la oportunidad que brindan de lanzar un mensaje pedagógico que pueda confrontarse con el machismo rampante (ese sí auténtica «ideología de género»).
  4. Cuestionar el tratamiento mediático: denunciar la utilización por los media de titulares banales que, por ejemplo, parecen dar a entender que las víctimas también tienen parte de responsabilidad. Como cuando un medio de tirada nacional escribe, en referencia a una violación múltiple cometida en Bilbao el pasado mes de agosto, que la víctima había quedado con uno de sus agresores.
  5. Educación desde la infancia: además de todo lo anterior, componentes imprescindibles de cualquier actuación rigurosa en la materia, es necesaria una apuesta solvente por la educación. Una educación afectivo-sexual, siempre precaria y voluntarista, que, teniendo en su ADN la búsqueda de la igualdad, aborde contenidos como los siguientes:
    • Fomento de la autonomía personal: entendida como la capacidad para adoptar decisiones personales, sin sumisión a mandatos externos ni dependencias emocionales, lo cual, en el capo de la educación afectivo-sexual requiere:
      • Construcción de la identidad personal, con especial atención al modo en que estos procesos se ven modificados en un mundo de redes que sitúa las relaciones en otra dimensión.
      • Identificación de estereotipos, mandatos y roles de género que acotan maneras de ser, de mostrarse, de comportarse, de relacionarse…, mediatizadas por la pertenencia a uno u otro género.
      • Promoción de otras formas de ser hombre, más tiernas y empáticas, que favorezcan el desarrollo de masculinidades igualitarias.
    • Estímulo del buen trato: en tanto que desarrollo de relaciones igualitarias basadas en el reconocimiento, la ternura y el respeto por la diversidad:
      • Abordaje crítico de contenidos clásicos como el enamoramiento y la mitología que impregna el concepto de «amor romántico». Sobre todo cuando se presentan como coartada para ejercer formas más o menos sutiles de control.
      • Fomento de relaciones basadas en la ternura en las que se aprenda a cuidar la relación, a mantenerla mientras los sentimientos que la forjaron sigan vivos, y a dejarla atrás cuando ya no apetezca continuar. Sin dramas, sin amenazas, sin violencias.
      • Reflexión acerca de cuándo es «el momento» para mantener relaciones sexuales, enfatizando la decisión personal más allá de la búsqueda de aprobación grupal.

La tormenta desatada en Navarra por el programa Skolae promovido por su gobierno es un indicador claro de cuánto queda por hacer en este ámbito en materia educativa, que es tanto como decir cuánto queda por hacer en general. Que recientemente Skolae haya recibido el Premio UNESCO de Educación de Niñas y Mujeres 2019 supone un espaldarazo que ojalá contribuya a generalizar este tipo de iniciativas.