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Apuestas, alarmismo y prevención

 

La foto la hice en el frontón de Irurita el 16 de agosto de 2016

Tiene toda la pinta de que con las apuestas, presenciales y online, acabaremos una vez más en el terreno resbaladizo del sensacionalismo. Hay cierta inquietud social (más bien profesional, sospecho) por la extensión de las salas de apuestas y la facilidad de acceso online,  así como cierto rechazo de la publicidad  protagonizada por estrellas del deporte y el entretenimiento (según la OCU, «en 2017 se emitieron 2,7 millones de anuncios de juego online frente a 128.000 de 2013»). Por otra parte, empiezan a proliferar programas en los media que explotan el morbo de situaciones de pérdida de control que condicionan de manera severa la vida de una persona y su entorno emocional.

Datos, por favor

Lo primero que hay que decir es que, tras varios años de soplar el globo de las adicciones sin sustancia, es ahora cuando empezamos a tener datos. Y no solo datos de personas atendidas por ludopatía que, siendo relevantes, representan el lado más oscuro de esta realidad. Datos globales, resultado de encuestas realizadas a muestras significativas de diferentes poblaciones. Datos que permitirán con el tiempo establecer  tendencias, al igual que ocurre con los consumos de drogas. Datos que harán posible pasar de la intuición y la mera observación, siempre subjetivas, a un conocimiento más certero de la realidad.

En los últimos tiempos se han avanzado algunos datos que permiten cierto acercamiento al fenómeno:

  • Estudio sobre prevalencia, comportamiento y características de los usuarios de juegos de azar en España (2015): la Dirección general de ordenación del juego señala que el «índice de prevalencia en la población española es del 0,9% para personas catalogadas como jugadores patológicos y del 1% en personas catalogadas como jugadores con problemas».
  • ESTUDES 2016 (consumo de drogas entre estudiantes españoles de 14-18 años): según esta encuesta del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA),  «menos del 10% de los estudiantes ha jugado dinero en internet y por debajo del 15% fuera de internet. El porcentaje que reconoce jugar dinero de forma mensual fuera de internet es inferior al 5% y en internet al 2%. En cualquier caso, este tipo de juego es más popular entre los varones y aumenta a medida que se incrementa la edad».
  • EDADES 2017  (consumo de drogas en población española de 15-64 años): en esta encuesta de OEDA se estima en el 3,5% el porcentaje de esta población que ha apostado online en el año anterior a la encuesta. Según dice el informe, «el perfil de estos jugadores es el de un hombre de 25 a 34 años, y el juego más practicado online son las apuestas deportivas».
  • Drogas y escuela IX ( consumo de drogas por estudiantes del País Vasco de 12-18 años): en la presentación del informe, aún no publicado en el momento de redactar estas notas (diciembre de 2018), sus autores señalaron que las prácticas de juego y las apuestas con dinero más generalizadas el año anterior a la encuesta son las apuestas deportivas (29,2%),  los juegos a cartas con dinero (23,7%) y, en menor medida, las máquinas tragaperras (16,6%) y los juegos online (7,4%).
  • OCU 2018: según su estudio sobre el acceso de menores a salas de apuestas, realizado en 36 salas de 6 ciudades, la negligencia parece ser considerable a la hora de controlar la entrada de menores, llevándose Bilbao la palma en este asunto entre las ciudades estudiadas.

Una actuación preventiva global

¿Y ahora qué? Se trata de trabajar en favor de la prevención de estos comportamientos, propiciando una actuación integrada de políticas de prevención ambiental que permitan actuar sobre algunos de los factores sociales que influyen en estas conductas, junto con actuaciones solventes en prevención universal. Algunas propuestas que podrían contribuir a prevenir una deriva descontrolada de estas conductas:

  1. Conocer mejor el fenómeno: antes de echarse las manos a la cabeza, conviene profundizar en el conocimiento de este asunto. Un conocimiento no solo cuantitativo, sino también cualitativo que ayude a comprender el proceso socioemocional por el que algunos adolescentes y jóvenes pueden llegar a interesarse por estas conductas y, sobre todo, a practicarlas en exceso.
  2. Suprimir la publicidad, al menos fuera de los espacios reservados a las apuestas.
  3. Eliminar la participación de figuras como las señaladas en los anuncios publicitarios, mientras siga habiendo publicidad.
  4. Acabar con el patrocinio de equipos de fútbol por parte de las empresas de apuestas, que se ha ido extendiendo sin freno.
  5. Someter a las salas de apuestas a un control riguroso del acceso de menores.
  6. Controlar la extensión de salas de apuestas que llevan tiempo proliferando por todos los pueblos y ciudades del país.
  7. Informar a la ciudadanía acerca de los riesgos asociados al juego compulsivo.
  8. Mejorar la cobertura de los programas preventivos que se desarrollan en la escuela, incorporando componentes específicos relacionados con este tema. En este sentido, en el citado ESTUDES 2016 se indica que 7 de cada 10 estudiantes no han recibido información alguna sobre el tema en sus centros educativos.
  9. Incluir en los programas de prevención familiar contenidos específicos relacionados con el juego y las apuestas.
  10. Abordar la formación de los equipos educativos, sanitarios, sociales, policiales, etc., para mejorar su capacidad de detectar de manera temprana estas conductas y, en función de la competencia de cada cual, intervenir y/o derivar las situaciones detectadas al eslabón correspondiente.

¿Haremos por una vez las cosas a tiempo y con fundamento?

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