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Prevención universal del abuso de drogas: ¿una cuestión de fe?

La foto la tomé en Génova el 28 de abril de 2019

Hace un tiempo oí decir a una técnica de prevención de drogodependencias de un importante ayuntamiento vasco: «es que yo no creo en la prevención universal». Así, sin matices, sin distingos, sin pudor. Creer o no creer, ¿ese es el hamletiano dilema al que nos enfrentamos cuando hablamos de prevención universal? Espero que no, porque, en tal caso, vamos bien.

¿Qué se puede responder a esta mujer y a quienes creen o descreen como ella? Ahí va una gavilla de reflexiones por si son de utilidad:

  • en primer lugar, no estamos ante un acto de fe; no se trata de creer en la prevención universal con la fe del carbonero, como no se trata de creer en la selectiva o en la indicada; se trata de entender el sentido, el lugar y la interrelacion de estos tres tipos de intervenciones en una estrategia global a dinamizar en el espacio local; hace ya tres décadas que Gordon estableció esta taxonomía y a lo mejor conviene volver a las fuentes para entender su lógica;
  • a la hora de analizar la idoneidad y alcance de una política local en el campo de las drogodependencias, no puede escrutarse plano por plano, sino que hay que analizar el panorama completo: ¿está funcionando la prevención universal dónde, cuándo y cómo debe?; ¿los programas de prevención selectiva están consiguiendo lo que nos propusimos?; ¿qué está pasando con la prevención indicada?; lo demás es miopía que, sumada a la fe, no parecen el bagaje más idóneo para un equipo profesional;
  • la prevención universal por sí sola no es suficiente; ni lo es la selectiva, la indicada o cualesquiera otras intervenciones; cada una tiene su función, su propósito, sus objetivos, sus estrategias; el equilibrio entre ellas es la clave, atendiendo a las necesidades objetivas de la población local y no a las creencias del equipo responsable;
  • la prevención universal, como el resto de compañeras de esta taxonomía, adolece de diversas fallas, algunas de las cuales he tratado de mostrar en este blog; pero eso no significa que deba suprimirse, sino que debe profundizarse en las vicisitudes de la aplicación práctica del conocimiento disponible;
  • la prevención universal dispone en estos momentos de un saber científico que convendría conocer antes de proferir descalificaciones arbitrarias, enmiendas a la totalidad de una estrategia de intervención que, a lo peor, no se conoce adecuadamente.

En fin, que esto de creer o no creer en la prevención universal puede dar pie a algunas caricaturas:

  • yo es que no creo en la educación vial, así que solo me preocupo por atender a las personas heridas en accidente de tráfico;
  • yo es que no creo en la educación antirracista y pongo solo en marcha medidas penales contra los delitos de odio;
  • yo es que no creo en la educación para la igualdad y lo apuesto todo a medidas penales contra los agresores machistas;
  • yo es que no creo en la educación para la salud y, en relación con la obesidad, me ocupo solo de las personas con sobrepeso;
  • yo es que no creo, en fin, en la prevención del tabaquismo, cuya conmemoración internacional se celebra hoy, y solo atiendo a las personas que empiezan a mostrar síntomas de alguna patología respiratoria.