Archivo de la categoría: Drogas

Escuela, drogas y prevención: ¿es posible el encuentro?

Escribí en la entrada anterior sobre la prevención familiar. Le toca ahora el turno a la escuela, a la que creo que conviene volver. El Plan Nacional sobre Drogas tiene alojado en su sitio web el informe correspondiente a la Escuesta a profesores de Enseñanzas Secundarias sobre Drogas y Adicciones en España, EPAD 2014. Un informe que presenta datos interesantes que, de manera sintética, presento a continuación. No sin antes advertir que soy algo escéptico con las encuestas, y que el concepto de deseabilidad social, y otros recursos discursivos, me parece plenamente vigente.

¿Qué opina el profesorado español?

  • El 42,1% del profesorado cree que las drogas son un problema grave en el centro.
  • El 85,5%, 71,9% y 65,9%, respectivamente, consideran importante el problema que representa el tabaco, el alcohol y el cannabis.
  • El 69,6% considera prioritario abordar en el aula la prevención del consumo de drogas.
  • Por sustancias, el 89,7%  considera prioritaria la prevención centrada en el alcohol, el 78,2% en el cannabis y el 75,7% en el tabaco.
  • El 52,3% afirma no haber recibido formación en prevención en los últimos 5 años.
  • Entre quienes sí han recibido formación, los temas abordados han sido: los riesgos asociados al consumo de drogas (26,5%) y las consecuencias del mal uso de las TIC (22,5%). Un porcentaje menor ha recibido formación en habilidades sociales (10,2%), autoestima (8,7%), autocontrol emocional (8,0%), habilidades frente a la presión grupal o de la publicidad (7,0%) o toma de decisiones (6,8%).
  • El 64,6% declara haber realizado alguna actuación preventiva con su alumnado en los últimos cinco años.
  • La evolución del porcentaje de profesores que ha realizado actuaciones preventivas se sitúa entre el 45,2% en 2000 y el 56,5% en 2014.
  • El 58,3% califica las actuaciones realizadas como puntuales, mientras que el 36,5% señala haber tomado parte en un programa estructurado, con objetivos específicos y actividades concretas.
  • El 79,5% del profesorado considera que estas actividades son bien recibidas por el alumnado.

Hasta aquí la opinión del profesorado.

Extensión de la prevención escolar

En la última memoria publicada por el Plan Nacional sobre Drogas, correspondiente también a 2014, se señala lo siguiente:

  • Centros educativos: 5.138, en una tendencia descendente desde 2008 en que fue de 9.967 (reducción superior al 48%).
  • Escolares participantes en programas de prevención: 791.491, el peor dato desde 2008 en que ascendía a 1.602.861 (reducción superior al 50%).
  • Profesorado participante: 23.474, en una tendencia marcadamente decreciente, sobre todo desde 2009 en que ascendía a 68.043 (reducción del 65%).
  • Programas utilizados: 165.

¿A qué se debe esta evolución? ¿Refleja un desinterés real creciente? ¿Tiene que ver con dificultades en la recogida fidedigna de datos? Difícil de resolver este dilema, más allá de la opinión de cada cual.

¿La prevención cada vez interesa menos?

En primer lugar, creo que conviene poner los datos en cuarentena hasta que se resuelvan algunas de estas dudas, si es que alguna vez lo hacen. Veremos qué dicen los futuros informes a este respecto. En todo caso, parece que el profesorado se mueve en un mar de contradicciones entre admitir la relevancia de los consumos, la conveniencia de dedicarles un tiempo educativo, el interés que despierta en el alumnado, por una parte, y la falta de formación, así como el desarrollo de acciones puntuales (de las que, nos pongamos como nos pongamos, difícilmente cabe esperar resultados positivos y duraderos).

Encuentro respetuoso con la escuela

La sospecha acerca de esta brecha entre lo que se cree y lo que se hace, tan habitual en el mundo de la corrección política que habitamos, nos llevó en junio de 2016 a organizar una sesión de trabajo con el mundo educativo de Portugalete. Una sesión a la que llamamos Encuentro respetuoso con la escuela, convocada bajo una pregunta central: ¿un plan municipal sobre drogas debe dirigir propuestas de prevención a la escuela?; si es que sí, ¿de qué tipo y, sobre todo, de qué manera?

Participaron 11 personas de 8 centros del municipio de todos los niveles y formatos (Primaria, Secundaria, FP, PCPI), en una mañana de diálogo de la que pudimos extraer las siguientes conclusiones:

  1. La escuela como espacio idóneo para la prevención: quienes participaron en el encuentro reconocen y aceptan este papel, por el contacto directo que posibilita con chicas y chicos, su autopercepción como educadoras y educadores, la existencia de espacios específicos como Tutoría y Valores éticos, y la presencia cercana de las familias.
  2. La llegada de los programas a la escuela: es necesario hacer un esfuerzo de racionalización de las propuestas que desde el exterior se dirigen a la escuela, para que sean coherentes y aparezcan de manera coordinada, evitando una sensación de dispersión que puede llegar a abrumar. Y esto tanto en relación a las propuestas específicas de prevención del abuso de drogas como de aquellas otras más generales de educación en valores.
  3. La tipología de programas: es necesario que los programas que se promuevan (además de estar técnicamente basados en la evidencia) tengan en cuenta las posibilidades reales de la escuela, que difícilmente puede asumir programas densos que exijan  una gran dedicación y condicionen el despliegue del currículum.
  4. El trabajo en equipo: teniendo claro su perfil educativo, consideran insustituible su compromiso con la prevención. Pero del mismo modo tienen la convicción de que sin el apoyo de especialistas no pueden llevar a buen puerto esta tarea. Especialistas que, como es natural, sepan trabajar con niñas, niños y adolescentes.
  5. La formación del profesorado: se valoraría una capacitación que les ayudara a conocer más a fondo los contenidos de los programas preventivos y, particularmente, las dinámicas interactivas en las que generalmente se basan. Una formación necesariamente adaptada a los tiempos previstos para ello en cada centro,
  6. El papel insustituible de la familia: destacada como eje central de cualquier intento de trabajar educativamente los contenidos relacionados con la prevención. Puede ser vivida como fortaleza, como debilidad, como amenaza y, cómo no, como oportunidad.

Quizás atendiendo a algunos de los aspectos prácticos que el profesorado señala fuera posible revertir una situación que, a mi modo de ver, es claramente mejorable. Palabras como respeto y reconocimiento deberían presidir cualquier intento de mejora en esta dirección.